La luz y la sutileza de la pintura hacen a esa bailarina etérea y transparente. El poema de Roberto Méndez rezuma también esa levedad y aún con el paso del tiempo tiene la bailarina "una luminosa ausencia". Precioso. Abrazos.
“El alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta, en su corazón; el alma del cantante reside en su garganta. Pero el alma de la bailarina, tiene su morada en todo su cuerpo” Gibran Khalil Gibran
2 comentarios:
Como siempre, delicado poema y magníficamente bien ilustrado (que luz tiene esa pintura). Un gusto saludarte.
La luz y la sutileza de la pintura hacen a esa bailarina etérea y transparente. El poema de Roberto Méndez rezuma también esa levedad y aún con el paso del tiempo tiene la bailarina "una luminosa ausencia". Precioso.
Abrazos.
Publicar un comentario