lunes 15 de agosto de 2011

La aparición del pájaro que vuela...

Giner Bueno





La aparición del pájaro que vuela
y vuelve y que se posa
sobre tu pecho y te reduce a grano,
a grumo, a gota cereal, el pájaro
que vuela dentro
de ti, mientras te vas haciendo
de sola transparencia,
de sola luz,
de tu sola materia, cuerpo
bebido por el pájaro.


  • José Ángel Valente





sábado 16 de julio de 2011

ECLIPSE DE UNA VOZ

Martin Pate




ECLIPSE DE UNA VOZ



Su voz era la danza,

segunda piel hecha de arrullos,

túnel de luz hacia el mañana,

la piedra necesaria

para cruzar los charcos.

Un día se desplomó

como lo hacen las paredes

cuando las vigas gimen

y se arrodillan las casas.

Entre silencios de polvo y escombros

su lengua innecesaria palpita

y se redime en el hundimiento

de todas las palabras.

En la saliva derramada

flotan pétalos, las cuerdas

de un laúd y cisnes blancos

cruzan un puente de barcas,

un arcoíris palidece en el mástil

de su horizonte, eco desvanecido.





  • María José Collado

domingo 26 de junio de 2011

Giro sobre mí...







Giro sobre mí.
Permanezco en la cumbre de tanta
vertical.
Más arriba de los siglos, giro.
Sobre caminos y
avenidas, giro.
Por encima del odio, del amor y de la
muerte, giro.
Desconozco la derecha, el número y el
septentrión.
Tampoco sé quién soy.
Tal vez un dios
menor me hizo, pero no le pertenezco.
No soy sino del
aire.



José María Torrijos

domingo 19 de junio de 2011

Otras máscaras pueblan los minutos y el aire...

Serguei Zlenko











No volveré
hasta mi calle azul,
mi antigua novia,
la negra melodía
que recompone el alma.

Nunca podré
rehacer una sonata
que en su incendio
rescate aquella tarde,
tus piernas y mi asombro.

Estos dibujos
son ya polvo pasado
y tú: la nada,
perdida en un aullido
sobre los pastizales.

Todo se borra
y mentimos cantando
que nuestras huellas
de países y amores
armaban el estío.

He dicho adiós
y aunque cifre el regreso,
no será igual:
otras máscaras pueblan
los minutos y el aire.


Agustin Labrada Aguilera




jueves 16 de junio de 2011

APRENDIZAJES

Stephen Pan





APRENDIZAJES


Comienzo
a perder instantes.


A perderme.


Una décima de segundo.
Un milésimo de silencio.


Nada me despoja.
Todo me desnuda.


Es lo infinito que regresa.


Aprendo
a habitar el esplendor
de la sombra.


Ana Emilia Lahittea




martes 14 de junio de 2011

Yo no sé de pájaros...




Zhang Hongnian








Yo no sé de pájaros,


no conozco la historia del fuego.


Pero creo que mi soledad debería tener alas.


-
Alejandra Pizarnik


sábado 4 de junio de 2011

No hagáis caso de aquellos que os amen demasiado

Vicente Romero Redondo




No hagáis caso
de aquellos que os amen demasiado.
Probablemente sientan
temor a que os vayáis.
Salid a pasear cuando la lluvia
despliegue sus urgencias.
Escuchad a los pájaros,
ellos sabrán deciros
si la luna es propicia.
Dejad que se amontonen
las sombras y la nieve
si no sabéis qué hacer con el insomnio.
Todo se desbarata con la luz.
Y aprended de los gatos
a vivir dignamente,
sin más ajuar que un mundo
que quepa en vuestra manos.


Katy Parra, página web aquí


domingo 29 de mayo de 2011

Nostalgia

Eric Bowman





Nostalgia

Se mueven los gestos de tu sombra
en la cortina de seda
se diluyen con el viento
caen en repliegues
se amodorran en la levedad de la siesta
sobre lo eucaliptos del camino
en la vereda de mis ojos

como cocodrilo sin piel
en el rellano del río
los zapatos en tus pies
los ecos bailan
de otros pasos.


  • Mónica Angelino

---

sábado 21 de mayo de 2011

La palabra infinito es infinita

Katya Gridneva





La palabra infinito es infinita,
la palabra misterio es misteriosa.
Ambas son infinitas, misteriosas.
Sílaba a sílaba intentas convocarlas
sin que una luz anuncie su dominio,
una sombra señale a qué distancia de ellas
está la opacidad en que te mueves.
Van a algún punto del resplandor y anidan,
cuando las dejas libres en el aire,
esperando que un ala inexplicable
te lleve hasta su vuelo.

¿Es más que su sabor el gusto de la vida ?


  • Ida Vitale
    • Montevideo: 1924

sábado 7 de mayo de 2011

Cruzas por el crepúsculo. El aire

Richard Young




Cruzas por el crepúsculo.
El aire
tienes que separarlo casi con las manos
de tan denso, de tan impenetrable.
Andas. No dejan huellas
tus pies. Cientos de árboles
contienen el aliento sobre tu
cabeza. Un pájaro no sabe
que estás allí, y lanza su silbido
largo al otro lado del paisaje.
El mundo cambia de color: es como el eco
del mundo. Eco distante
que tú estremeces, traspasando
las últimas fronteras de la tarde.



Ángel González

.

sábado 30 de abril de 2011

En los días de lluvia

Scott Mattli







En los días de lluvia

En los días de lluvia
siento el reclamo de tu amor
con esa nitidez del agua
que limpia el verdor de los jardines
y los hace nuestros y prodigiosos
y quisiera ser por un momento tierra,
para sentir el roce de tus pies desnudos
en el jardín de las delicias prohibidas,
y alzarme rosa para acariciar tu rostro.



Neus Aguado, Argentina, 1955

sábado 23 de abril de 2011

La musa

Photo, Juergen Isberner





La musa




Cuando es noche entrada y espero que llegue,
me parece la vida pendiente de un hilo.
Gloria, juventud, libertad quedan pálidas
ante ella, que trae una flauta en la mano.


Entró. Al quitarse el velo
me miró fijamente. ¿Eres tú
-le pregunto- quien dictaba
a Dante su Infierno? Y responde: - Yo.



  • Anna Ajmátova
  • Rusia (Bolshoj, 1889 - Komarovo, 1966)




sábado 16 de abril de 2011

A medianoche

Constantine Lvovich





A medianoche me despierta la lluvia, un aguacero,
el viento azota las hojas, orejas
enormes, plumas enormes,
como un animal perseguido, un perro
gigantesco o un cerdo salvaje. Truenos y ventanas
que se estremecen; del tejado metálico
cae una tromba de agua.

Estoy tumbada bajo el mosquitero,
enredada en una tela húmeda, el pelo lleno de sal.
Cuando escampe habrá luciérnagas
y estrellas, más brillantes que en cualquier lugar;
podría contemplarlas en momentos
de pánico. Están a años luz, si lo piensas.

A la porra la poesía, es a ti a quien deseo:
tu sabor, la lluvia
en tu cuerpo, mi boca en tu piel.



  • Margaret Atwood (Otawa.1939)



sábado 9 de abril de 2011

Y allí pongo mi boca...

Lorraine Christie




Unas palabras son inútiles y otras
acabarán por serlo mientras
elijo para amarte más metódicamente
aquellas zonas de tu cuerpo aisladas
por algún obstinado depósito
de abulia, los recodos
quizá donde mejor se expande
ese rastro de tedio
que circula de pronto por tu vientre,

y allí pongo mi boca y hasta
la intempestiva cama acuden
las sombras venideras, se interponen
entre nosotros, dejan
un barrunto de fiebre y como un vaho
de exudación de sueño
y otras cavernas vespertinas,

y ya en lo ambiguo de la noche escucho
la predicción de la memoria:
dentro de ti me aferro
igual que recordándote, subsisto
como la espuma al borde de la espuma
mientras se activa entre los cuerpos
la carcoma voraz de estar a solas.


José Manuel Caballero Bonald

sábado 2 de abril de 2011

Obedezca mi piel a los sentidos...

Katya Gridneva




Obedezca mi piel a los sentidos
y venza mi saliva el crisol
de tu cuello que, como caramelo,
habrá de deshacerse lentamente
en mi boca.
Que dance tu latido
entre los pliegues de mis ansias
y, por mi infierno,
fieras palomas vuelen
al paso de la noche;
pues, sin permiso,
antes de que amanezca habré bebido
ese licor amargo
que ya con estos ojos
hoy he saboreado.

  • De Esther Garboni en Tarjeta de embarque


sábado 26 de marzo de 2011

Un día volveré a tus ojos

Alexander Sheversky




Un día volveré a tus ojos
y comenzaré de nuevo
volveré con un sonido hueco de metal
y sol mojado
buscaré entre los papeles del tiempo
tu cuerpo verde y tus cabellos de uva
te coronaré en silencio con mi boca
y con mis manos que no terminan
Volveré por ti y por tu sangre estrellada
viendo pasar la tarde como una sombra antigua
algo se romperá allá arriba y no seremos nosotros
algo se quemará de pronto con el eco de tus sábanas
Y volveré más vivo, más puro, más hambriento
y volveré volando y desgarrando plumas
todo lo haré por ti, todo en silencio
que hasta los gallos prolongarán la noche
cuando te vean desnuda.


  • Mario Meléndez




sábado 19 de marzo de 2011

Asma es amor

Xing Jianjian





Más que por la A de amor estoy por la A
de asma, y me ahogo
de tu no aire, ábreme
alta mía única anclada ahí, no es bueno
el avión de palo en el que yaces con
vidrio y todo en esas tablas precipicias, adentro
de las que ya no estás, tu esbeltez
ya no está, tus grandes
pies hermosos, tu espinazo
de yegua de Faraón, y es tan difícil
este resuello, tú
me entiendes: asma
es amor.

  • Gonzalo Rojas

sábado 12 de marzo de 2011

Transparencia



Dmitri Kalyuzhny



Transparencia


  • Todos los atardeceres la mujer se sienta en el patio de la casa.
  • Si alguien la acompañara vería como su cuerpo se vuelve transparente al compás de la sombra.
  • Primero surge un mapa encendido de venas y de vísceras, luego, más abajo, una población de huesos huecos por donde el viento corre como un golpe de música.
  • La mujer sonríe y levanta un brazo en la noche incipiente. Unos minutos más y se apagará el resplandor del hueso iluminado por canciones remotas y ocultará la piel el color de la sangre.
  • Cuando todo concluye, ella guarda la silla bajo el alero y vuelve a la cocina, llevándose el secreto de la transparencia del mundo.



  • María Rosa Lojo



sábado 5 de marzo de 2011

¿Por qué no vienes y me matas?





¿Por qué no vienes
y me matas?
no te dejes ni una costilla
viva,
apura hasta el último hueso que me queda.
Encadéname a tus muñecas,
líbrame de la indiferencia
de los días grises,
de las sábanas enormes
enroscadas en mi cuerpo.
Ven,
aterriza,
planta tus raíces
sobre mi ternura olvidada.
Colócate sobre mi espalda
y escucha la música
del tiovivo que renace
entre la nuca
y mis pies de porcelana.
No tengas clemencia,
clava la daga
tan adentro
que no vuelva
a escaparme jamás.
Derrámate en la laringe
codiciosa,
sé tú mi sustento.
Ámame.


domingo 27 de febrero de 2011

Anda, muchacha, ven y siéntate a mi lado

Valeriy Gridnev

Anda, muchacha, ven y siéntate a mi lado.
Venía de contarle mis cosas a la tarde
y de pronto me veo,
como quien siente haber estado ya
allí adonde por vez primera llega,
en mitad de tu vida,
contándote mis cosas.
No bajes la mirada. No me digas
que nadie te lo ha dicho, que no sabes
que es un mar de agua dulce tu sonrisa.
Y mírame, que quiero ver el cielo.
Mañana es ahora mismo.
Aunque a veces alumbre,
ayer es una estrella que no existe.
Toda una eternidad nunca hizo falta
para saberse iguales. Para tocar la luz
basta con un silencio,
aquel instante en que nos sobra el mundo.
Si supieras las veces que te tuve
desnuda entre mis sueños,
vistiéndote de abrazos
antes de conocerte. Si supieras...

Si supieras, muchacha,
que esta noche el reloj
me clava en la esperanza sus agujas,
que se abre la distancia lo mismo que una herida,
que más temo al recuerdo que a la ausencia.
Si mañana mis ojos te dijeran...
Si fuera yo capaz,
si tuviera valor para decirte
mañana estas palabras que ahora arranco
no sé bien cómo, pero sí de dónde.
Si, al menos, cuando leas estos versos
en un libro, algún día, comprendieras
que sólo para ti fueron escritos.
Si tuviera valor, si tú supieras...

Si tuviera valor, me callaría.




  • Víctor Jiménez
  • Sevilla, 1957
 

miércoles 23 de febrero de 2011

Batállame

Sharon Knettel



Batállame
burla del poema la piedra recia
remonta el muro
con el ímpetu gallardo de quien
quiere echar abajo una porfía
cerca la tosca apariencia
llega palabra adentro
búscale cuatro torres al contenido
apúntate al asalto y al asedio
y acométeme en el verso que ahora sigue
domeña cada uno de mis tropos
que no es alegoría todo lo que reluce




  • Tina Suárez Rojas
  • (Las Palmas de Gran Canaria, 1971)


sábado 12 de febrero de 2011

Ven. Ven. Así. Te beso.

John Lavery





Ven. Ven.
Así. Te beso.
Te arranco. Te arrebato.
Te compruebo en lo oscuro, ardiente oscuridad,
abierta, negra, oculta derramada golondrina,
oh tan azul, de negra, palpitante.
Oh así, así, ansiados, blandos labios undosos,
piel de rosa o corales delicados, tan finos.
Así, así, absorbidos, más y más, succionados.
Así, por todo el tiempo.
Muy de allá, de lo hondo,
dulces ungüentos desprendidos,
amados, bebidos con frenesí, amor hasta desesperados.
Mi único, mi solo, solitario alimento,
mi húmedo, lloviznado en mi boca,
resbalado en mi ser.
Amor. Mi amor.
Ay, ay.
Me dueles. Me lastimas.
Ráspame, límame, jadéame tú a mí,
comienza y recomienza, con dientes y garganta,
muriendo, agonizando, nuevamente volviendo,
falleciendo otra vez, así por siempre,
para siempre, en lo oscuro,
quemante oscuridad, uncida noche,
amor, sin morir y muriendo, amor, amor, amor, eternamente.


  • Rafael Alberti


lunes 7 de febrero de 2011

Ella está hecha a semejanza de las cosas que amo

Edgar Degas




Ella está hecha a semejanza de las cosas que amo.

Se parece a la noche,

o mejor: a una noche sin ausencia.

Ella es exacta.

Cuando la noche escurre, su cuerpo se humedece.

Me permite trepar por mis temblores

y agita su nombre desde la oscuridad.

Ella es irrepetible.

Nació en las piedras donde empieza mi desorden.


  • Eduardo Langagne , Ciudad de México, 1952




sábado 29 de enero de 2011

Amor violeta

Carrie Graber





El amor me hiere ahí bajo el brazo,

en el hueco que separa las costillas.

Llega a mi corazón por esta vía inclinada.

Yo pongo al amor en el mortero con ceniza

y grano morado y golpeo. Lo macero,

lo hago cataplasma

y lo pongo sobre la herida.




  • Adélia Luzia Prado Freitas (Brasil, 1935).
  • (Traducción: Diana Bellesi)

sábado 22 de enero de 2011

POEMA DE AMOR BUSCA...



Kelvin Lei



Poema de amor busca mujer:
sin límites de primaveras,
pero de pocos otoños.

Buena salteadora de tristezas.
Apostadora de vez en cuando a lo perdido.
Vacunada contra lo imposible.

Imprescindible sonrisa a manos llenas.
Se valorará capacidad de confidencia.

Abstenerse corazones de oro,
damas de respetables costumbres,
princesas de torneadas almenas.

Se ofrece:
despacho propio en estos versos
con vistas a un aguacero de dudas.
Sueldo ninguno, pero comisión en los sueños.
Inmediata incorporación a la complicidad.

Interesadas entrar sin llamar
no sin antes haber quemado
todo tipo de referencias.


Pedro Flores (Las Palmas de Gran Canaria, 1968).


domingo 16 de enero de 2011

Ejercicio de gramática

Lucia Coghetto





Ejercicio de gramática

Tú, a quien
los vientos recorren
con los labios
del horizonte,
y una nube extraña cubre
como la sábana amarga
de la madrugada: dame
tus manos, ahora
que tu nombre se
demora en los oídos de la tierra;
o corre por ese río
subterráneo que desagua
en lo hondo
de los espejos, de donde
ninguna voz te llama.

Tú, el más
abstracto de los pronombres,
vestida con el fuego sordo
de la última vocal, como
si una sombra de silencios
danzase por entre
murmullos y memorias: no
partas con el nacimiento del día,
el sueño vago de un deseo,
o la luz efímera
con
que te miré.

Quédate en la tinta de mis dedos,
resto de un verso, secreto
sin rostro; o llévame contigo,
limpio de reflejos y pronombres,
mientras un rumor de fuente
me enseña a encontrarte.




  • Poema de Nuno Júdice, de su libro Tú, a quien llamo amor (Antología).
  • Traducción de Jesús Munárriz.
  • Edición bilingüe. Madrid, Hiperión, 2008.

sábado 8 de enero de 2011

Amando

Walter Girotto





Cuando te miro ardo

como el pájaro que llegó del sol.

Arrójate sobre mí

como una sábana que me arropa.

Te percibo eterna prolongándote en tu sombra.

Una pantera hambrienta de asedios

reina tras la conquista de mi almohada

y yo me evaporo

en el dulce éxtasis de la derrota.



domingo 2 de enero de 2011

Estoy en ti buscando vegetales en tu origen







Estoy en ti

buscando vegetales en tu origen.

De tu vientre los musgos si levanto

el árbol humedeces

y transformas,

si canción o río desbordado

te yergues del ritmo

a las orillas.

Estoy en ti

-desnudo-

como niño que juega

a las auroras.

Reverbera la casa con tu nombre

compañera que fuerzas

a erigirme.

Materna niña

nuestra

vuestra,

heme aquí contigo

rescatando la hierba a los umbrales.


  • Oscar Wong

miércoles 29 de diciembre de 2010

Pretexto

Caroline Knopf, photo





Una mujer música y espanto
me ha inventado la muerte sin quererlo
se me esconde en la tinta en el volver en la mirada

los muros se cansan sin su nombre
y se echan a endurecer
a recuperar polvo
polvo de una ciudad que no existe sin ella

sus huesos son los huesos del tiempo

una mujer me ha vedado el antojo de ser yo
le ha roto el alma a la mirada
desde los puentes han caído las cenizas
hambrientas del hambriento
la señalaron le esparcieron las culpas en la sombra
y yo no pude envejecer entre sus muslos
su ombligo no atrapó mis manos

la tarde no nos salvó

de lo intocable y de la nada
no consigue un soñarse una mujer
sigue lo prohibido clavado en mis riñones

soy solo y ardo como un accidente

este poema no es otra cosa que un pretexto
para quedarme con ella

aparte en un rincón
están mis labios crudos
esperando.


  • Alejandro D. Herrera Sarduy



  • FELIZ AÑO 2011
  • GRACIAS POR ESTAR SIEMPRE

sábado 18 de diciembre de 2010

Está mi tiempo acomodado...

Paul Freeman


Está mi tiempo acomodado
entre el amor y el desaliento.
Cada día,
con la memoria más pequeña
y la mirada más pendiente de la mar,
atiendo la gangrena de esta casa
que se me muere
por donde ayer solíamos
entrecruzar las velas de la carne.

Ya no rezo,
no corrijo la arruga que va del labio al alma,
ni me sorprende si la mano izquierda enloquecida parte
allá donde declinan las palomas.
Todo está por hacer:
desde morir
hasta plegar tu traje que de tanta quietud
se queja de la nuca.
Todo viene bajando por mi espalda
como río que parte hacia lo oscuro,
y quedo sola
sin la vejez de tus zapatos,
sin el olor a sal de tus axilas,
sin tu abrigo muriendo en el perchero.
Quedo sola,
como mujer de la fotografía,
con la raya del pelo bien trazada,
la blusa haciendo frente al tiempo-sepia
y en los párpados,
y en la boca,
dolorida la música que cantan los ausentes.


  • De Cartas a Ulises de una mujer que vive sola, 1991
  • Ángela Reyes



Paul Freeman




sábado 11 de diciembre de 2010

Oye cómo se aman los tigres...

Pal Fried, (American/Hungarian, 1893-1976)



Oye cómo se aman los tigres
y se llena la selva con sus hondos jadeos
y se rompe la noche con sus fieros relámpagos.
Mira cómo giran los astros en la eterna
danza de la armonía y su silencio
se puebla de susurros vegetales.
Huele la espesa miel que destilan los árboles,
la leche oscura que sus hojas exudan.
El universo entero se trenza y destrenza
en infinitas cópulas secretas.
Sabias geometrías entrelazan las formas
de dulces caracoles y de ingratas serpientes.
En el mar hay un canto de sirenas.
Toca mi piel,
temblorosa de ti y expuesta a las espinas,
antes que el ritmo de mi sangre calle,
antes de que regrese al agua y a la tierra.


  • Piedad Bonnett


sábado 4 de diciembre de 2010

El Después

Charles Gilbert Kapsner





El Después


Penetro tu sintaxis corpórea
en la inmediatez del grito,
deambulo en la memoria de tu cuerpo
y me quedo:
Exhausta
Original
Trascendente,
siendo un mantra en nuestros hilos de respiración.

En el después, se arrincona una mirada inexistente
un viento de paloma en el hueco del mundo
el parto de dos huesos crudos expandiendo el origen
un titular que no nos habla sino desde el regreso.

Recorro entonces, el reposo
lentamente en un movimiento entregado a la materia inicial
del fragmento
que nos corta.


  • CARLA VALDÉS DEL RÍO
  • Chile, 1985


sábado 27 de noviembre de 2010

Amantes

Anna Razumovskaya



Amantes


Ascendente marea creciendo en lenta fiebre
los amantes se buscan y enlazan dulcemente,
como árboles que avanzan,
cumpliendo su destino de incendiada epidermis.
De pie son dos espadas que luchan tercamente
por distraer la muerte,
tendidos son dos ríos fluyendo hacia el instante
que anula la sellada consigna del olvido.

Y si el mundo, impaciente,
se sale de sus goznes, estalla o se disuelve,
los amantes lo ignoran, apenas necesitan
el canto de su sangre,
su vida recobrada en húmedas batallas
y las pequeñas muertes en cada despedida.


  • Flor Alba Uribe

sábado 20 de noviembre de 2010

Tu y yo conocemos el alfabeto del fuego.

Robert Heindel





Amo tus pechos salvajes
en ellos late el corazón
del cosmos submarino.
Amo tu piedra púbica
que quema. En ella guardas
el primer alfabeto
del pueblo Caldeo.
Entre tus muslos
hay una playa inmensa,
"una vaguada que crece
en musgo y luz".
El sol se alarga, se crece y te besa.
Sobre tu piedra vi resplandecer
el cuello del Cóndor de los Andes.
Anduve tus playas y bogué
tus mares con mi olfato.
Con mi tacto, mis ojos,
mi oído y mi lengua.
Después sepulté
mí monolito ardiendo
entre tu jungla.
Se desbordaron tus mares
cuando mis ríos entraron en ellos.
Agnitza: tu y yo conocemos
el alfabeto del fuego.



  • EL alfabeto del fuego
  • (Fragmento de la obra Agnitza la diosa de fuego)
  • Carlos Muquitay

sábado 13 de noviembre de 2010

Felicidad

Serguei Zlenko




  • " A pesar de sus treinta años, Berta Young tenía momentos como éste de ahora, en los que hubiera deseado correr en vez de andar; deslizarse por los suelos relucientes de su casa, marcando pasos de danza; rodar un aro; tirar alguna cosa al aire para volverla a coger, o quedarse quieta y reír... simplemente por nada.
  • ¿Qué puede hacer uno si, aún contando treinta años, al volver la esquina de su calle le domina de repente una sensación de felicidad..., de felicidad plena..., como si de repente se hubiese tragado un trozo brillante del sol crepuscular y éste le abrasara el pecho, lanzando una lluvia de chispas por todo su cuerpo?
  • ¿Es que no puede haber una forma de manifestarlo sin parecer “beodo o trastornado”? La civilización es una estupidez. ¿Para qué se nos ha dado un cuerpo, si hemos de mantenerlo encerrado en un estuche como si fuera algún valioso Stradivarius? "

  • Katherine Mansfield
  • Felicidad (fragmento)

Serguei Zlenko




martes 9 de noviembre de 2010

Solías mirarme como a una extraña...

Renata Domagalska





Solías mirarme como a una extraña,
a veces me sentía tan observada
que la ropa se me empapaba toda,

tu boca suspiraba alaridos sordos,
tu nariz inspiraba a granel
mis endorfinas, mis tejados de concha,
mi falla henchida por tu marea.

Luego, después de minutos sostenidos
y de sabias afirmaciones
me inundabas de dedos
y de lengua,

y yo te maldecía en mil idiomas
te arrancaba las entrañas
con tanto afán
que una tarde cesó de llover para siempre,

los pantanos se secaron,
yo me evaporé súbitamente
y tú, tú te convertiste
en Dios.



..

sábado 30 de octubre de 2010

Pena Bienhallada, Miguel Hernández

Sergio Martinez




Ojinegra la oliva en tu mirada,
boquitierna la tórtola en tu risa,
en tu amor pechiabierta la granada,
barbioscura en tu frente nieve y brisa.

Rostriazul el clavel sobre tu vena,
malherido el jazmín desde tu planta,
cejijunta en tu cara la azucena,
dulciamarga la voz en tu garganta.

Boquitierna, ojinegra, pechiabierta,
rostriazul, barbioscura, malherida,
cejijunta te quiero y dulciamarga.

Semiciego por ti llego a tu puerta,
boquiabierta la llaga de mi vida,
y agriendulzo la pena que la embarga.




  • Miguel Hernández

sábado 23 de octubre de 2010

Muñeca rota









Te han roto el alma a pedazos
negros de dolor y tu corazón aún
búsca, en el abandono, un latido cercano
y esperas que unos brazos te abracen de nuevo.

Ante el espejo buscas el color
de aquellos labios rojos que te hicieron cautiva.
Hoy las fresas no te revelarán
ninguna aurora de fuego, han madurado.

Ahora representas una función,
en la soledad, con un asistente
único que contempla tu baile macabro.

¡Qué malvado y pérfido es el amor
que en la noche disfruta de las danzas tristes
que bailan las muñecas rotas por el llanto.





***

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Beatrice Appleyard, dancer, England, 1934

Beatrice Appleyard, dancer, England, 1934

El trabajo del cuerpo, eleva el espíritu y sosiega la materia.