sábado

Cuando me esfume, cuando me abrase...



 Miles Williams Mathis



Cuando me esfume, cuando me abrase,
cuando de mí solo recuerdes el olor
que se encadenó a una de tus sinapsis,
cuando sea vaho de la memoria,
lejos de estos días amorfos,
lejos de este encierro voluntario,
de este suicidio televisivo y hogareño.
Cuando estés tan satisfecho
de lo bien que lo hiciste
que ni siquiera mi nombre te escueza,
ni el recuerdo de mi ombligo te inquiete.
Cuando ya no creas verme
en las enmediadas piernas de otras,
ni temas tropezarme en las calles atestadas,
y te sientas tan a salvo de la culpa
como enero de septiembre.
Cuando menos esperes encontrarme, sweet heart,
aparecerá mi carmín en tu currículum. 

 Carmen Ruiz Fleta

El fruto redondo


 Nenad Mirkovich


Sí, también yo quisiera ser palabra desnuda. 


Ser un ala sin plumas en un cielo sin aire. 


Ser un oro sin peso, un soñar sin raíces, 


un sonido sin nadie... 


Pero mis versos nacen redondos como frutos, 


envueltos en la pulpa caliente de mi carne.



Ángela Figuera Aymerich (Bilbao, 1902 - Madrid, 1984)


...

UN RITO BLANCO


 Eric Bowman



Llévame lejos para que no me apoye en el pasado,


sacude el paso oscilante que se adhiere a mis pies, 


y mezcla mi sangre con arroyos y océanos rugientes. 


Envuélveme con el sudario del cielo mediterráneo 


y libera mi anhelo entre las gaviotas... para que aprenda 


qué significa la libertad.


Zabiya Jamís, (Emiratos Árabes)



...

domingo

EL ALIENTO



 Katya Gridneva



No se de donde viene
el viento que me lleva,
el suspiro que me consuela,
el aire que acompasadamente
mueve mi pecho
y alienta
mi invisible vuelo.
Yo soy apenas
la planta que se estremece
por la brisa,
el sumiso instrumento,
la grácil flauta
que resuena
por un soplo de viento.


Alaíde Foppa

.

DE LO POSIBLE A LO PROBABLE... HASTA SIEMPRE GELMAN

 
 
Igor Maikov
 
 
de lo posible a lo probable/del
sueño a la realidad hay como
mares/playas nocturnas donde
animales de pico descarnan
 
formas mojadas por los jugos
del corazón/así viajamos
del pecho al seco sol que dora
la maravilla/o existir
 
 
 
Juan Gelman
 
 
 

sábado

Discurso del método



 Alexey Slusar



Y terminar con la imaginación,
con los fantasmas de reemplazo, la invención obscena,
esta fácil ternura del recuerdo a pieacere,
para con otra facultad más entrañable
ponerte frente, alzarte como eres, obligarte
de luz y de verdad a ser de nuevo
la copa y el rumor de pájaros
sobre el tronco desnudo.

Julio Cortázar



LA MUJER AZUL

Bryce Cameron Liston

 

 

Se mojó la mano en el mar.
Se volvió azul, la mano.
Le gustó.
Se zambulló desnuda en el mar.
Se volvió azul.
Azules también su voz y su silencio.
La mujer azul.
Todos la admiraron.
Nadie la amó.



 Yannis Ritsos



.

RETORCIDA Y AÑORANTE...

Liu Yi


 

Retorcida y añorante,

pálida y afligida,

la flor destila

aceite para sobrevivir.

Será la espada

la que acaricie

sus sutiles pétalos

para despertar

los áridos afectos

olvidados.

Será su hoja punzante

con acero templado

la que matará

sus recuerdos

y así,

la rosa volverá

con su efluvio oloroso

a germinar de nuevo.


Meri Pas Blanquer 

Del libro Eróticos desvaríos 2013

 

 

No vengas, te conjuro, con tus piedras

Paulo Cabral


 


No vengas, te conjuro, con tus piedras;
con tu vetusto horror con tu consejo;
con tu escudo brillante con tu espejo;
con tu verdor insólito de hiedras.

En aquel árbol la torcaza es mía;
no cubras con tus gritos su canción;
me conmueve, me llega al corazón,
repudia el mármol de tu mano fría.

Te reconozco siempre. No, no vengas.
Prometí no mirar tu aviesa cara
cada vez que lloré sola en tu avara
desolación. Y si de mí te vengas,

que épica sea al menos tu venganza
y no cobarde, oscura, impenitente,
agazapada en cada sombra ausente,
fingiendo que jamás hiere tu lanza.

Entre rosas, jazmines que envenenas,
¿por qué no te ultimé yo en mi otra vida?
Haz brotar sangre al menos de mi herida,
que estoy cansada de morir apenas.



Silvina Ocampo


Alejandrinos blancos para un nadador en cierne


Zhuzhu





Anochece temprano, estamos en invierno,
a las 7 p. m. marcarán los termómetros,
según el Canal 2, unos 14 grados.

Aunque el agua está a 30, sería lo prudente
no quitase las batas antes de tres minutos
de besos. Ya quitadas, tomarse medio más
para verse desnudos a la luz (no habrá otra)
de los cuerpos. Y así ganado grado y medio,
clavarse en la piscina, nadar, nadar, nadar
como desesperados 60 metros: sólo
entonces no sabremos dónde comienza el agua
ni dónde acaba el cuerpo. Y en prenatal tibieza
y flotantes abrazos, lentos celebraremos
nuestro primer encuentro de edénicos delfines
aunque los submarinos besos sepan a cloro.

Y juro que no habrá resfriados, querido:
uniendo grandes toallas a malos pensamientos,
sí, nos valdrán sombrilla, viento, frío y distancia
al cruzar el jardín hacia la regadera
donde para empezar nos enjabonaremos
el uno al otro...







Ulalume González de León







Volquémonos amado mío...



 
Fotografía Carla Portugal





Aquí confluimos hacia la única estrella.

Volquémonos amado mío,


dejemos caer los remos

hasta donde la noche no existe.



 Rosabetty Muñóz


Tú, que cobijas mi deseo...


Alina Maksimenko



Tú, que cobijas mi deseo y lo apaciguas,
permíteme habitar en tu follaje
como habitan los pájaros
y ser siempre violeta
debajo de tu sombra.

 Ana Velarde

 

 

 

Remar hasta tus aguas...



Darren Baker


Remar hasta tus aguas más cercanas
volcarme a tu navío sin mansedumbre
invadir tu territorio promisorio
guerra galana
imprevisible
pugna declarada hasta vencerte
hasta franquear la inexpugnable fortaleza
de tus brazos.

 Janet Núñez


Sella tú con tus labios estos míos...


Photo Richard Calmes


Pon tu mano en mi mano.
O deja que acaricie tu cabello,
tus mejillas, tu frente,
mientras hundo mis ojos en tus ojos,
en la insondable luz de tu mirada.
Deja que, así, te exprese,
cuando huyen las palabras
-ay, expresión del tacto,
única voz precisa-,
deja que, así, te exprese mi ternura.
.
Vicente Gaos



Contemplación

 
 
 Akira Murata
 
 
Hubo un silencio
quieto
blanco
casi muerto
Todo se fue
nadie alrededor
los ojos bien abiertos
y yo
la única espectadora
contemplando la explosión
 
 Nora Almada
 
 
 
 

viernes

ALGO DE BELLEZA


Michelle Jader

 

 

Resplandece entonces,
como lápida de mármol
que emergiera de repente
en el espeso bosque.
Sale de su cueva
y se filtra por las aguas
contaminadas.
Ella resiste la batalla
del hombre
aniquilador.
La mujer no se lamenta,
asciende y con paso firme
busca su transparencia.
Estratos donde precipitarse,
algo de belleza
en algún lugar.
Unas partículas
que colmen el milagro
de la vida.
Y sabiéndose
dueña de su vértice,
aterriza con mano suave,
tantea su pétalo carnoso y
suspira aliviada.


Meri Pas Blanquer, del poemario: Eróticos desvaríos

 

sábado

Te trajeron de golpe los violines...

Pal Fried





Te trajeron de golpe los violines
y eras algo más rubia de lo que yo esperaba
pero bella y letal como veneno.

Y era una especie de traición tu cuerpo.

Mientras ibas tomando mi casa pieza a pieza,
para alcanzar los últimos rincones
te adelgazaste en besos, pasos, ecos.




  • Javier Egea (Granada; 1952 - 1999)

domingo

Magdalena

Martin Pate


Esa mujer

se pinta la cara

y con una mueca

fugaz deshace

la escarcha

de los siglos.



  • Ricardo Opazo (Huaquén, Talca, Chile, 1955)



...

sábado

Hormigas

Tu Zhiwei



A menudo pisamos hormigueros.
O una chispa se nos cae de pronto ahí.
.
Y sabemos qué sucede dentro.
Y sabemos a quién busca cada hormiga,
antes de escapar del fuego.
.
Porque recuerdo que alguna vez
nos miramos aterrados,
sueño con frecuencia
que nos buscamos como ellas.
.
A menudo, como las hormigas
que en medio de la pira
buscan su pareja, pienso en ti.



  • María Ángeles Maeso

También antes...

Akira Murata



... rumor de besos y batir de alas...
G.A.BÉCQUER.



También antes,
mucho antes de la rebelión de las sombras,
de que al mundo cayeran plumas incendiadas
y un pájaro pudiera ser muerto por un lirio.
Antes, antes que tú me preguntaras
el número y el sitio de mi cuerpo.
Mucho antes del cuerpo.
En la época del alma.
Cuando tú abriste en la frente sin corona del cielo
la primera dinastía del sueño.
Cuando tú, al mirarme en la nada,
inventaste la primera palabra.
Entonces, nuestro encuentro.


  • Rafael Alberti



domingo

Pido que dispongas de mí...


 
  Alexander Sheversky
 
 
 
 
 
 
Pido que dispongas de mí
 
 Piensa que soy tu agua o la fruta del sol en tu avidez
 
 Quiero que me devores suavemente
 
 como a una franca miel, como a una hostia envenenada.
 
 
  •  Elizabeth Azcona Cranwell

 
 
 

sábado

Hay días...




Hay días que bordeo el abandono
ese tacto finísimo
de una despedida sin palabras.
Esa huida fugaz
de sombras sigilosas
por el atardecer.

Bordeo tantas cosas cada día

que me asusta
mi afición a los abismos,
ese anhelo que tengo
por buscar una puerta
en los espacios sin entrañas.



  • Ana Merino

viernes

Debe quedar (tiene que quedar)...

Sergio Martinez Cifuentes




Debe quedar (tiene que quedar)

algún rincón de selva

alguna isla pacífica, desértica

un lugar

con cierta intimidad para besar la tierra.



  • Blanca Elena Pantin

jueves

De pronto, sientes un croar de ojos burbujeando...

Serguei Zlenko



De pronto, sientes un croar de ojos burbujeando,

granadas,

sobre tu espalda.

Es la noche

con sus labios

abrazada a tus venas.


Se abre el cielo

-sarcófago de fresca turmalina-.


Despiertas con la luna en tu espalda,

vastas lenguas de plata,

mejillas al sol,

falanges florecidas:

has llegado a la corteza.


Tus uñas tiemblan versos hasta henchirse de carmines.

El cielo es un retazo encriptado en tus manos.


Mañana la luna se cerrará en tus pupilas.

Mañana será tiempo de eclipses.





  • Geraldine Mac Burney (Gaiman, Argentina, 1984)

sábado

Algún día encontraré una palabra...

Lorraine Christie




Algún día encontraré una palabra
que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.

Hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía,
y no se detendrá ni cuando mueras.





  • Roberto Juarroz
  • Poesía vertical, 1958




domingo

Instructivo para amanecer

Katya Gridneva






Abrirás los ojos

y escucharás las gotas

tras cortinas;

verás como mi espalda se dibuja en la luz

sobre tu cama.

Buscarás la noche entre las sábanas

y no hallarás mas que agua,

mariposas que se evaporan entre los dedos.

Toseré un poco, no debes preocuparte,

igual y es el reloj que ha parpadeado

o tu caricia que se ha salido de mi sueño.

Llenarás tus ojos con la piel

y buscarás la manera de quedarte,

de verme desnuda, con un puñado de sol

(en la mano) que no se va,

que nos toca a la puerta.

Despertaré y te habrás ido:

fuimos un punto en el mapa,

un sueño,

una llama.



Irma Torregrosa


viernes

Otro día sin verte

Moche Kohen






Otro día sin verte, sin poner mis pupilas

encima de tus trampas.

Quiero decir: encima de tus rodillas sin cicatrices,

de tus labios amameyados, de tus afiladas

rencillas rojas, de tus palabras claves

que continuamente preguntan si te entiendo.

Otro día sin verte, otras horas

de amarte a cielo abierto,

de acariciarte en un aire ya sujeto

por mi collar de uñas enterradas.


  • Francisco Hernández: San Andrés Tuxtla, Veracruz , 1946.




domingo

Tráeme un hilo de seda

Ilya Zomb




Tráeme un hilo de seda,

delgado y transparente,

enhebrado en la aguja del olvido.



Haz que sea invisible,

no es bueno que se noten las puntadas.

Dame una hebra muy fina,

que no dañe al coser el alma herida.



Busca adornos de flores,

sonrisas y esperanzas,

que cubran cicatrices y zurcidos.



Tráeme un hilo… cualquiera,

urge coser los trozos

que me quedan.









Esperanza Medina
, "Armadura de azúcar", Dolmen Editorial. Palma de Mallorca 2010




lunes

La aparición del pájaro que vuela...

Giner Bueno





La aparición del pájaro que vuela
y vuelve y que se posa
sobre tu pecho y te reduce a grano,
a grumo, a gota cereal, el pájaro
que vuela dentro
de ti, mientras te vas haciendo
de sola transparencia,
de sola luz,
de tu sola materia, cuerpo
bebido por el pájaro.


  • José Ángel Valente





sábado

ECLIPSE DE UNA VOZ

Martin Pate




ECLIPSE DE UNA VOZ



Su voz era la danza,

segunda piel hecha de arrullos,

túnel de luz hacia el mañana,

la piedra necesaria

para cruzar los charcos.

Un día se desplomó

como lo hacen las paredes

cuando las vigas gimen

y se arrodillan las casas.

Entre silencios de polvo y escombros

su lengua innecesaria palpita

y se redime en el hundimiento

de todas las palabras.

En la saliva derramada

flotan pétalos, las cuerdas

de un laúd y cisnes blancos

cruzan un puente de barcas,

un arcoíris palidece en el mástil

de su horizonte, eco desvanecido.





  • María José Collado

domingo

Giro sobre mí...







Giro sobre mí.
Permanezco en la cumbre de tanta
vertical.
Más arriba de los siglos, giro.
Sobre caminos y
avenidas, giro.
Por encima del odio, del amor y de la
muerte, giro.
Desconozco la derecha, el número y el
septentrión.
Tampoco sé quién soy.
Tal vez un dios
menor me hizo, pero no le pertenezco.
No soy sino del
aire.



José María Torrijos

Otras máscaras pueblan los minutos y el aire...

Serguei Zlenko











No volveré
hasta mi calle azul,
mi antigua novia,
la negra melodía
que recompone el alma.

Nunca podré
rehacer una sonata
que en su incendio
rescate aquella tarde,
tus piernas y mi asombro.

Estos dibujos
son ya polvo pasado
y tú: la nada,
perdida en un aullido
sobre los pastizales.

Todo se borra
y mentimos cantando
que nuestras huellas
de países y amores
armaban el estío.

He dicho adiós
y aunque cifre el regreso,
no será igual:
otras máscaras pueblan
los minutos y el aire.


Agustin Labrada Aguilera




jueves

APRENDIZAJES

Stephen Pan





APRENDIZAJES


Comienzo
a perder instantes.


A perderme.


Una décima de segundo.
Un milésimo de silencio.


Nada me despoja.
Todo me desnuda.


Es lo infinito que regresa.


Aprendo
a habitar el esplendor
de la sombra.


Ana Emilia Lahittea




martes

Yo no sé de pájaros...




Zhang Hongnian








Yo no sé de pájaros,


no conozco la historia del fuego.


Pero creo que mi soledad debería tener alas.


-
Alejandra Pizarnik


sábado

No hagáis caso de aquellos que os amen demasiado

Vicente Romero Redondo




No hagáis caso
de aquellos que os amen demasiado.
Probablemente sientan
temor a que os vayáis.
Salid a pasear cuando la lluvia
despliegue sus urgencias.
Escuchad a los pájaros,
ellos sabrán deciros
si la luna es propicia.
Dejad que se amontonen
las sombras y la nieve
si no sabéis qué hacer con el insomnio.
Todo se desbarata con la luz.
Y aprended de los gatos
a vivir dignamente,
sin más ajuar que un mundo
que quepa en vuestra manos.


Katy Parra, página web aquí


domingo

Nostalgia

Eric Bowman





Nostalgia

Se mueven los gestos de tu sombra
en la cortina de seda
se diluyen con el viento
caen en repliegues
se amodorran en la levedad de la siesta
sobre lo eucaliptos del camino
en la vereda de mis ojos

como cocodrilo sin piel
en el rellano del río
los zapatos en tus pies
los ecos bailan
de otros pasos.


  • Mónica Angelino

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sábado

La palabra infinito es infinita

Katya Gridneva





La palabra infinito es infinita,
la palabra misterio es misteriosa.
Ambas son infinitas, misteriosas.
Sílaba a sílaba intentas convocarlas
sin que una luz anuncie su dominio,
una sombra señale a qué distancia de ellas
está la opacidad en que te mueves.
Van a algún punto del resplandor y anidan,
cuando las dejas libres en el aire,
esperando que un ala inexplicable
te lleve hasta su vuelo.

¿Es más que su sabor el gusto de la vida ?


  • Ida Vitale
    • Montevideo: 1924

Cruzas por el crepúsculo. El aire

Richard Young




Cruzas por el crepúsculo.
El aire
tienes que separarlo casi con las manos
de tan denso, de tan impenetrable.
Andas. No dejan huellas
tus pies. Cientos de árboles
contienen el aliento sobre tu
cabeza. Un pájaro no sabe
que estás allí, y lanza su silbido
largo al otro lado del paisaje.
El mundo cambia de color: es como el eco
del mundo. Eco distante
que tú estremeces, traspasando
las últimas fronteras de la tarde.



Ángel González

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EL ALMA DE LA BAILARINA

EL ALMA DE LA BAILARINA
“El alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta, en su corazón; el alma del cantante reside en su garganta. Pero el alma de la bailarina, tiene su morada en todo su cuerpo” Gibran Khalil Gibran

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FANTASY, MI OTRO BLOG

Beatrice Appleyard, dancer, England, 1934

Beatrice Appleyard, dancer, England, 1934

El trabajo del cuerpo, eleva el espíritu y sosiega la materia.