sábado

A medianoche

Constantine Lvovich





A medianoche me despierta la lluvia, un aguacero,
el viento azota las hojas, orejas
enormes, plumas enormes,
como un animal perseguido, un perro
gigantesco o un cerdo salvaje. Truenos y ventanas
que se estremecen; del tejado metálico
cae una tromba de agua.

Estoy tumbada bajo el mosquitero,
enredada en una tela húmeda, el pelo lleno de sal.
Cuando escampe habrá luciérnagas
y estrellas, más brillantes que en cualquier lugar;
podría contemplarlas en momentos
de pánico. Están a años luz, si lo piensas.

A la porra la poesía, es a ti a quien deseo:
tu sabor, la lluvia
en tu cuerpo, mi boca en tu piel.



  • Margaret Atwood (Otawa.1939)



3 comentarios:

Princesa Nadie dijo...

La pintura preciosa...los colores,el sofá y esa bailarina con el pelo suelto...diferente a otros que he visto
El poema tan sincero y tan real
Un Abrazo

Abel Asvir dijo...

a media noche, cuando me despierta la lluvia, es el cuerpo que duerme a mi lado lo que busco... y muchas veces me despierto abrazado a mi almohada!!!

saludos

ANTONIO CAMPILLO dijo...

las pesadillas, el miedo, siempre son vencidos por el sabor de un beso.

Carla, creo que el poema está elegido con la exquisitez de los suaves y sutiles sentimientos que, a veces, afortunadamente sólo a veces, están hibernando, larvados en el capullo de seda del pensamiento.

Como siempre, Carla, es un mágico encantamiento poder leer lo que lees, poder escuchar lo que escuchas y poder ver la belleza que ves.

EL ALMA DE LA BAILARINA

EL ALMA DE LA BAILARINA
“El alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta, en su corazón; el alma del cantante reside en su garganta. Pero el alma de la bailarina, tiene su morada en todo su cuerpo” Gibran Khalil Gibran

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Beatrice Appleyard, dancer, England, 1934

Beatrice Appleyard, dancer, England, 1934

El trabajo del cuerpo, eleva el espíritu y sosiega la materia.