domingo

Anda, muchacha, ven y siéntate a mi lado

Valeriy Gridnev

Anda, muchacha, ven y siéntate a mi lado.
Venía de contarle mis cosas a la tarde
y de pronto me veo,
como quien siente haber estado ya
allí adonde por vez primera llega,
en mitad de tu vida,
contándote mis cosas.
No bajes la mirada. No me digas
que nadie te lo ha dicho, que no sabes
que es un mar de agua dulce tu sonrisa.
Y mírame, que quiero ver el cielo.
Mañana es ahora mismo.
Aunque a veces alumbre,
ayer es una estrella que no existe.
Toda una eternidad nunca hizo falta
para saberse iguales. Para tocar la luz
basta con un silencio,
aquel instante en que nos sobra el mundo.
Si supieras las veces que te tuve
desnuda entre mis sueños,
vistiéndote de abrazos
antes de conocerte. Si supieras...

Si supieras, muchacha,
que esta noche el reloj
me clava en la esperanza sus agujas,
que se abre la distancia lo mismo que una herida,
que más temo al recuerdo que a la ausencia.
Si mañana mis ojos te dijeran...
Si fuera yo capaz,
si tuviera valor para decirte
mañana estas palabras que ahora arranco
no sé bien cómo, pero sí de dónde.
Si, al menos, cuando leas estos versos
en un libro, algún día, comprendieras
que sólo para ti fueron escritos.
Si tuviera valor, si tú supieras...

Si tuviera valor, me callaría.




  • Víctor Jiménez
  • Sevilla, 1957
 

4 comentarios:

David dijo...

Anda, muchacha, ven y siéntate a mi lado...

... y explícame por favor de dónde sacas TU ARTE...

Felicidades por esta nueva composición

Saludos

Adolfo Payés dijo...

Siempre es un gusto inmenso deleitarme de tu blog...
Excelente..


Un abrazo Inmenso
Con mis saludos fraternos de siempre.
Que disfrutes del fin de semana.

Felipe dijo...

Siempre es una gozada pasar por esta casa mágica llena de arte

¡Bellísimo!

helena dijo...

Querida Carla, yo también he llegado a sitios donde no he estado nunca, así que cuando he leído este maravilloso poema de Víctor Jiménez (al que seguiré a partir de ahora) he sentido que yo también podía haber escrito estos versos... si hubiera sabido cómo hacerlo.
Un fuerte, fuerte abrazo

EL ALMA DE LA BAILARINA

EL ALMA DE LA BAILARINA
“El alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta, en su corazón; el alma del cantante reside en su garganta. Pero el alma de la bailarina, tiene su morada en todo su cuerpo” Gibran Khalil Gibran

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Beatrice Appleyard, dancer, England, 1934

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El trabajo del cuerpo, eleva el espíritu y sosiega la materia.