miércoles

Ay, esa luz tan breve, esa fulminación

Jack Vettriano, dancing couple



Elegía

Cuerpo, criatura, sí, tú y yo nos conocimos.

Tal vez corrí a tu encuentro
como corre la nube cargada de relámpagos.

Ay, esa luz tan breve, esa fulminación,
ese vasto silencio que sigue a la catástrofe.

Quienes ahora nos miran (piedras oscuras, trozos
de materia ya usada)
no sabrán que un instante nuestro nombre fue amor
y que en la eternidad nos llamamos destino.


Rosario Castellanos







7 comentarios:

elena clásica dijo...

¿Cómo es posible que exista un poema como éste? ¿cómo se puede alguien proteger de estas palabras? ¿Cómo?

Adolfo Payés dijo...

Maravilloso poema convertidas en nubes cargadas de relámpagos de amor..

Un gusto leerte

Un abrazo
Saludos fraternos

carmensabes dijo...

Fantástica Rosario Castellano, una de las mejores escitoras de todos los tiempos.

Un poema que se clava bien en los huesos.

Vettriano... maravilloso!!!

Bailarina... danza...danza siempre!!!

helena dijo...

Cómo a veces en nuestra memoria sólo perviven los pequeños y fugaces instantes, tristemente.
Me encantó la pintura.
Un saludo.

Loli Martinez dijo...

Peligroso e incierto destino , dicen que no se puede luchar contra él. Maravilloso poema donde un instante es una vida .
Carla que mágico momento me has hecho sentir .
Gracias .
Un besazo .

Odel dijo...

Preioso poema,no conocia la autora
Gracias

SUREANDO dijo...

No conocía ese Vettriano.
Maravilloso.

EL ALMA DE LA BAILARINA

EL ALMA DE LA BAILARINA
“El alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta, en su corazón; el alma del cantante reside en su garganta. Pero el alma de la bailarina, tiene su morada en todo su cuerpo” Gibran Khalil Gibran

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Beatrice Appleyard, dancer, England, 1934

Beatrice Appleyard, dancer, England, 1934

El trabajo del cuerpo, eleva el espíritu y sosiega la materia.