domingo

Tu cuerpo que deseo y que rechazo mi voluntad domina

Ignacio díaz Olano, (Vitoria, 1860-1937)


  • Tu cuerpo que deseo y que rechazo
  • mi voluntad domina. Como el vino
  • mi mente turba, excita y reconforta.
  • Después, saciado, siento oscuramente
  • vergüenza del placer así logrado.
  • Mas al cabo de un tiempo, tu apetencia
  • resurge en mí acuciante y desespero
  • y te busco si no te hallo cercana.
  • No eres joven ni hermosa, sin embargo.
  • Pero he de conseguirte nuevamente.
  • A ti, aunque se me ofrezcan las más bellas.
  • Y no me importa entonces el orgullo,
  • vileza, sumisión o servilismo.
  • Embriagarme en tu cuerpo es lo que importa.
  • Mi voluntad domina. Como el vino
  • que la garganta exige, imprescindible,
  • necesito obtener, poseer tu cuerpo:
  • esta dosis que viaja hacia mí mismo.

José María Fonollosa




6 comentarios:

El Antropólogo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Hammelinn dijo...

Hola amiga, tantos años??

que buena entrada !!!!!!!!

me encantó la pintura de Ignacio Díaz Olano.

y muy buena la poesìa de José María Fonollosa.

tambien el piano de ese señor muy bueno,

espero que estès bien !!!!

beso grande y un abrazo

desde Montevideo - Uruguay

Fede Hammelinn

Adolfo Payés dijo...

Bello poema..

Gracias por compartirlo.

Saludos fraternos
Un abrazo

Que tengas un buen inicio de semana

helena dijo...

Me ha encantado volver y encontrarme con este precioso poema y , como siempre, la música elegida es fantástica. Un saludo.

Loli Martinez dijo...

Este poema deja ver con claridad la necesidad interior hacia ella , insustituible y necesaria .Preciosa obra y poema .
Un besazo .

Odel dijo...

Precioso poema, para ahun mas bello cudro

EL ALMA DE LA BAILARINA

EL ALMA DE LA BAILARINA
“El alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta, en su corazón; el alma del cantante reside en su garganta. Pero el alma de la bailarina, tiene su morada en todo su cuerpo” Gibran Khalil Gibran

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Beatrice Appleyard, dancer, England, 1934

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El trabajo del cuerpo, eleva el espíritu y sosiega la materia.