sábado, 6 de febrero de 2010

Una bailarina hiperrealista y un poema de Luis Felipe Comendador

[Robert+Hefferan+++Dance003.jpg]
Robert Hefferan



Sogneur

Sogneur
Soñador


Siempre me gustó todo lo que no tuve,
por eso me gustas más ahora
que ya no eres mía.
Y quisiera comerte
desde el vientre a la boca
en el centro del parque
para que nos llamaran indecentes.



Luis Felipe Comendador, página del escritor


***

6 comentarios:

ana sáenz dijo...

qué sensualidad más hermosa, en pocos versos todo un arco iris de sensaciones

saludos

Casiarturo dijo...

Quedé cautivado con tu blog, esperaré a visitarlo a menudo para ver lindezas como ésta.

carmensabes dijo...

Qué inmenso todo, poema y pintura, genila Luis Felipe, muy de verdad.

Besazos

Miriam dijo...

HErmosa imagen y fogozos versos.
besos

helena dijo...

La pintura hiperrealista, tan poco apreciada en la actualidad, precisa de técnica depurada y firme vocación; es un placer para el espectador poder disfrutar de sus matices, como en el caso de esta bailarina que hoy nos traes, perfecta y liviana.
Los versos de Luis Felipe son perfectos compañeros, pues bien cierto es que sólo amamos con pasión lo que no tenemos o hemos perdido, o lo que creemos inaccesible.
Un fuerte abrazo, Carla

El Toro de Barro dijo...

¿Y por qué no amar lo que se tiene? Recuerdo ahora la carta que escribe la esposa al amado y protagonista de la novela SEDA. Y lamento mucho, mucho, mucho, esa especie de dique que levanta la cotidianidad y que nos evita fluir hacia quien tenemos cerca, y cuyo paisaje resume tal vez mejor que ningún otro al hombre confuso que no sabe lo que vé, ni quien le mira, cuando se sorprende ante un espejo...

EL ALMA DE LA BAILARINA

EL ALMA DE LA BAILARINA
“El alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta, en su corazón; el alma del cantante reside en su garganta. Pero el alma de la bailarina, tiene su morada en todo su cuerpo” Gibran Khalil Gibran

Enlázame

BannerFans.com

FANTASY, MI OTRO BLOG

Beatrice Appleyard, dancer, England, 1934

Beatrice Appleyard, dancer, England, 1934

El trabajo del cuerpo, eleva el espíritu y sosiega la materia.