miércoles

Pretexto

Caroline Knopf, photo





Una mujer música y espanto
me ha inventado la muerte sin quererlo
se me esconde en la tinta en el volver en la mirada

los muros se cansan sin su nombre
y se echan a endurecer
a recuperar polvo
polvo de una ciudad que no existe sin ella

sus huesos son los huesos del tiempo

una mujer me ha vedado el antojo de ser yo
le ha roto el alma a la mirada
desde los puentes han caído las cenizas
hambrientas del hambriento
la señalaron le esparcieron las culpas en la sombra
y yo no pude envejecer entre sus muslos
su ombligo no atrapó mis manos

la tarde no nos salvó

de lo intocable y de la nada
no consigue un soñarse una mujer
sigue lo prohibido clavado en mis riñones

soy solo y ardo como un accidente

este poema no es otra cosa que un pretexto
para quedarme con ella

aparte en un rincón
están mis labios crudos
esperando.


  • Alejandro D. Herrera Sarduy



  • FELIZ AÑO 2011
  • GRACIAS POR ESTAR SIEMPRE

sábado

Está mi tiempo acomodado...

Paul Freeman


Está mi tiempo acomodado
entre el amor y el desaliento.
Cada día,
con la memoria más pequeña
y la mirada más pendiente de la mar,
atiendo la gangrena de esta casa
que se me muere
por donde ayer solíamos
entrecruzar las velas de la carne.

Ya no rezo,
no corrijo la arruga que va del labio al alma,
ni me sorprende si la mano izquierda enloquecida parte
allá donde declinan las palomas.
Todo está por hacer:
desde morir
hasta plegar tu traje que de tanta quietud
se queja de la nuca.
Todo viene bajando por mi espalda
como río que parte hacia lo oscuro,
y quedo sola
sin la vejez de tus zapatos,
sin el olor a sal de tus axilas,
sin tu abrigo muriendo en el perchero.
Quedo sola,
como mujer de la fotografía,
con la raya del pelo bien trazada,
la blusa haciendo frente al tiempo-sepia
y en los párpados,
y en la boca,
dolorida la música que cantan los ausentes.


  • De Cartas a Ulises de una mujer que vive sola, 1991
  • Ángela Reyes



Paul Freeman




Oye cómo se aman los tigres...

Pal Fried, (American/Hungarian, 1893-1976)



Oye cómo se aman los tigres
y se llena la selva con sus hondos jadeos
y se rompe la noche con sus fieros relámpagos.
Mira cómo giran los astros en la eterna
danza de la armonía y su silencio
se puebla de susurros vegetales.
Huele la espesa miel que destilan los árboles,
la leche oscura que sus hojas exudan.
El universo entero se trenza y destrenza
en infinitas cópulas secretas.
Sabias geometrías entrelazan las formas
de dulces caracoles y de ingratas serpientes.
En el mar hay un canto de sirenas.
Toca mi piel,
temblorosa de ti y expuesta a las espinas,
antes que el ritmo de mi sangre calle,
antes de que regrese al agua y a la tierra.


  • Piedad Bonnett


El Después

Charles Gilbert Kapsner





El Después


Penetro tu sintaxis corpórea
en la inmediatez del grito,
deambulo en la memoria de tu cuerpo
y me quedo:
Exhausta
Original
Trascendente,
siendo un mantra en nuestros hilos de respiración.

En el después, se arrincona una mirada inexistente
un viento de paloma en el hueco del mundo
el parto de dos huesos crudos expandiendo el origen
un titular que no nos habla sino desde el regreso.

Recorro entonces, el reposo
lentamente en un movimiento entregado a la materia inicial
del fragmento
que nos corta.


  • CARLA VALDÉS DEL RÍO
  • Chile, 1985


Amantes

Anna Razumovskaya



Amantes


Ascendente marea creciendo en lenta fiebre
los amantes se buscan y enlazan dulcemente,
como árboles que avanzan,
cumpliendo su destino de incendiada epidermis.
De pie son dos espadas que luchan tercamente
por distraer la muerte,
tendidos son dos ríos fluyendo hacia el instante
que anula la sellada consigna del olvido.

Y si el mundo, impaciente,
se sale de sus goznes, estalla o se disuelve,
los amantes lo ignoran, apenas necesitan
el canto de su sangre,
su vida recobrada en húmedas batallas
y las pequeñas muertes en cada despedida.


  • Flor Alba Uribe

Tu y yo conocemos el alfabeto del fuego.

Robert Heindel





Amo tus pechos salvajes
en ellos late el corazón
del cosmos submarino.
Amo tu piedra púbica
que quema. En ella guardas
el primer alfabeto
del pueblo Caldeo.
Entre tus muslos
hay una playa inmensa,
"una vaguada que crece
en musgo y luz".
El sol se alarga, se crece y te besa.
Sobre tu piedra vi resplandecer
el cuello del Cóndor de los Andes.
Anduve tus playas y bogué
tus mares con mi olfato.
Con mi tacto, mis ojos,
mi oído y mi lengua.
Después sepulté
mí monolito ardiendo
entre tu jungla.
Se desbordaron tus mares
cuando mis ríos entraron en ellos.
Agnitza: tu y yo conocemos
el alfabeto del fuego.



  • EL alfabeto del fuego
  • (Fragmento de la obra Agnitza la diosa de fuego)
  • Carlos Muquitay

Felicidad

Serguei Zlenko




  • " A pesar de sus treinta años, Berta Young tenía momentos como éste de ahora, en los que hubiera deseado correr en vez de andar; deslizarse por los suelos relucientes de su casa, marcando pasos de danza; rodar un aro; tirar alguna cosa al aire para volverla a coger, o quedarse quieta y reír... simplemente por nada.
  • ¿Qué puede hacer uno si, aún contando treinta años, al volver la esquina de su calle le domina de repente una sensación de felicidad..., de felicidad plena..., como si de repente se hubiese tragado un trozo brillante del sol crepuscular y éste le abrasara el pecho, lanzando una lluvia de chispas por todo su cuerpo?
  • ¿Es que no puede haber una forma de manifestarlo sin parecer “beodo o trastornado”? La civilización es una estupidez. ¿Para qué se nos ha dado un cuerpo, si hemos de mantenerlo encerrado en un estuche como si fuera algún valioso Stradivarius? "

  • Katherine Mansfield
  • Felicidad (fragmento)

Serguei Zlenko




martes

Solías mirarme como a una extraña...

Renata Domagalska





Solías mirarme como a una extraña,
a veces me sentía tan observada
que la ropa se me empapaba toda,

tu boca suspiraba alaridos sordos,
tu nariz inspiraba a granel
mis endorfinas, mis tejados de concha,
mi falla henchida por tu marea.

Luego, después de minutos sostenidos
y de sabias afirmaciones
me inundabas de dedos
y de lengua,

y yo te maldecía en mil idiomas
te arrancaba las entrañas
con tanto afán
que una tarde cesó de llover para siempre,

los pantanos se secaron,
yo me evaporé súbitamente
y tú, tú te convertiste
en Dios.



..

sábado

Pena Bienhallada, Miguel Hernández

Sergio Martinez




Ojinegra la oliva en tu mirada,
boquitierna la tórtola en tu risa,
en tu amor pechiabierta la granada,
barbioscura en tu frente nieve y brisa.

Rostriazul el clavel sobre tu vena,
malherido el jazmín desde tu planta,
cejijunta en tu cara la azucena,
dulciamarga la voz en tu garganta.

Boquitierna, ojinegra, pechiabierta,
rostriazul, barbioscura, malherida,
cejijunta te quiero y dulciamarga.

Semiciego por ti llego a tu puerta,
boquiabierta la llaga de mi vida,
y agriendulzo la pena que la embarga.




  • Miguel Hernández

Muñeca rota









Te han roto el alma a pedazos
negros de dolor y tu corazón aún
búsca, en el abandono, un latido cercano
y esperas que unos brazos te abracen de nuevo.

Ante el espejo buscas el color
de aquellos labios rojos que te hicieron cautiva.
Hoy las fresas no te revelarán
ninguna aurora de fuego, han madurado.

Ahora representas una función,
en la soledad, con un asistente
único que contempla tu baile macabro.

¡Qué malvado y pérfido es el amor
que en la noche disfruta de las danzas tristes
que bailan las muñecas rotas por el llanto.





***

Ella seguía enamorada

Eric Bowman




Ella vestía los trajes cortos de la primavera.

Andaba con paso de ribera o torso yacente
dejando caer los brazos por entero a lo largo de sus manos más
imprevistas.

Alumna desprendida del aire
la mañana llevaba su color igual que los vidrios la llevan a ella.

Ella seguía enamorada.


  • Álvaro Cunqueiro


***

martes

FALSEDAD

Ilya Zomb



Si el amor es falso,
son falsas las canciones a Laura,
es falso el brillo de los ojos,
y Beatriz es una sombra que se desvanece
después de pasar el puente.

Son falsos los fuegos encendidos de las camelias
y las rutas de azucenas.
También es falsa la fugaz república del deseo.

Si el amor es falso,
nada que decir de las pupilas que se dilatan,

de la aceleración del pulso,
de la voluptuosidad de los labios,
de la hinchazón de las venas
ni de la alteración de sístole y diástole.

Si el amor, que mueve el sol
y las otras estrellas, es falso,
¿por qué estalla la fisiología?

No lo dudéis más
el amor no es falso,
el amor es hoz
afilada que corta el hilo
de toda cosa humana.



....

sábado

Tu ternura al alcance de mi cuerpo...



Robert Heindel




Tu ternura al alcance de mi cuerpo

toda la noche.


Fue raro

encontrarte tan cerca

(en todos los sentidos,

con todos los sentidos).


Más raro aún

que ahora no tenga miedo.


Y tan hermoso.






Robert Heindel

domingo

Un Haiku y una fotografía








Haiku


  • Como nubes de agosto, todo pasa.
  • La vida nos demuestra
  • que se puede vivir sin casi todo.

..


  • Javier Salvago
  • (Paradas, Sevilla, 1950)

***

miércoles

Yo, eterna tierra verde palabra

Christopher Zhang




Nací con la lluvia
en el mes más apretado
de los temporales.
Yo que soy tierra
Fértil-desierta,
que guardo el fuego
y no lo dejo pasar de largo,
que me respiro,
que vuelo,
que soy el viento.
Yo, eterna tierra
verde palabra.
vine en la lluvia
broté de llantos
sentí el abrazo
tibio de un pozo
antes de ser
la luz
el aire.
Y quizá por eso
soy el designio
brutal del agua.
me precipito
hasta el estruendo
claro
silvestre
de la humedad.



  • Silvia Elena Regalado
  • 31 de agosto de 1961 : San Salvador.

sábado

POESÍA

Aldo Gaverin






La poesía no nace.
Está allí, al alcance
de toda boca
para ser doblada, repetida, citada
total y textualmente.
Usted, al despertarse esta mañana,
vio cosas, aquí y allá,
objetos, por ejemplo.
Sobre su mesa de luz
digamos que vio una lámpara,
una radio portátil, una taza azul.
Vio cada cosa solitaria
y vio su conjunto.
Todo eso ya tenía nombre.
Lo hubiera escrito así.
¿Necesitaba otro lenguaje,
otra mano, otro par de ojos, otra flauta?
No agregue. No distorsione.
No cambie
la música de lugar.
Poesía
es lo que se está viendo.



  • Señales de una causa personal, 1977
  • Joaquín Giannuzzi : Argentina: (1924-2004)


--

Casi un cuento

Robert Hefferan, painting





Casi un cuento



Él susurró que lo mejor sería
no enamorarse,
ella no le llevó la contraria,
para qué si se sabía vencida.
Ante todo se dejó acariciar
por sus manos manchadas de ternura.
Eso sí,
no se enamoró de sus manos.
Más tarde no impidió que sus labios
muy lentos la abrasaran,
pero tuvo cuidado,
no se enamoró de sus labios,
y aunque tampoco se opuso a que su lengua
la hiriera sin remedio,
no se enamoró de su lengua
ni de sus ojos ni de su voz
ni de la palidez que le subía a la cara
entre los besos,
esa palidez que a ella más y más la arañaba.
Pero tuvo cuidado y no se enamoró.
No, no se enamoró.
Para qué si se sabía vencida.
Una y otra vez volvieron a encontrarse.
Sin amor.
Eso sí,
felices como niños.



  • Ángeles Mora
  • Córdoba, 1952

**

domingo

Incredulidad

Guan ZeJu






Incredulidad


No eres
posible,
no es posible
que todo el calor del mundo
haya cobrado la forma de tu cuerpo
tendido e irradiante junto al mío,
no es posible tu cuello
girando sobre la almohada lentamente
como fanal de dicha,
tanta fructificación no es
posible, tan alta primavera
desbordando tus pechos y tus manos
hasta inundar todas las alcobas de mi vida,
no es posible el latido de tu sueño
cuando convoca
paisajes como caricias, dédalos susurrados
de fraternidad y auxilio y maravilla,
no es posible la paz de tu vientre rubio
si te busco debajo de las sábanas.
Desnuda no eres posible. Junto a mí, no es posible.
Eres lo más real y no es posible.


jueves

¡Gloria y loor a Ella, a su útero vivo de pistilos...

Martin Pate





Inanna



Como la flor madura del magnolio
era alta y feliz. En el principio
sólo Ella existía. Húmeda y dulce, blanca,
se amaba en la sombría
saliva de las algas,
en los senos vallados de las trufas,
en los pubis suaves de los mirlos.
Dormía en las avenas
sobre lechos de estambres
y sus labios de abeja
entreabrían las vulvas
doradas de los lotos.
Acariciaba toda
la luz de las adelfas
y en los saurios azules
se bebía la savia
gloriosa de la luna.
Se abarcaba en los muslos
fragantes de los cedros
y pulsaba sus poros con el polen
indemne de las larvas.
¡Gloria y loor a Ella,
a su útero vivo de pistilos,
a su orquídea feraz y a su cintura!
Reverbere su gozo
en uvas y en estrellas,
en palomas y espigas,
porque es hermosa y grande,
oh la magnolia blanca. Sola!




...

sábado

Propuesta del higo

Painting: Sharon Knettell





Propuesta del higo



Te propongo
la dulzura del higo,
su carne sonrosada,
replegada y húmeda
como un animal marino.

Goza el misterio de este fruto,
su textura de molusco,
su íntimo tamaño.
Tersa,
su pulpa
apremiará el deseo
de tu lengua.

Te propongo
las delicias del higo.
Muerde su violado,
desamparado centro,
prueba de nuevo -empecinado-
su carne
que guarda mieles y diluvios.

Las delicias y dulzura del higo
-pequeño y desbordado-
tan sólo te propongo.
Que tu boca profunda
se demore
en el dulzor secreto,
que asalte con lentitud
su carne desvelada.

Deja que a tu paladar
traiga la memoria
de sabores primitivos.



  • Carmen Matute
  • Ciudad de Guatemala - 1944.


..

Tus brazos como blancos animales nocturnos ...

Michelle Torrez





Tus brazos
como blancos animales nocturnos
afluyen donde mi alma suavemente golpea.
A mi lado,
como un piano de plata profunda
parpadea tu voz,
sencilla como el mar cuando está solo
y organiza naufragios de peces y de vino
para la próxima estación del agua.
Luego,
mi amor bajo tu voz resbala,
Mi sexo como el mundo
diluvia y tiene pájaros,
Y me estallan al pecho palomas y desnudos.
Y ya dentro de ti
yo no puedo encontrarme,
cayendo en el camino de mi cuerpo,
Con sumergida y tierna
vocación de espesura,
Con derrumbado aliento
y forma última.Tú me conduces a mi cuerpo,
y llego,
extiendo el vientre
y su humedad vastísima,
donde crecen benignos pesebres y azucenas
y un animal pequeño,
doliente y transitivo.



  • Eunice Odio
  • (San José : Costa Rica, 1922 - México, 1974)


HAY LUGARES...

Andrew Atroshenko







Hay lugares que se tocan
con el borde
de lo que somos; otros
que son la casa. En ellos
se abre este sol. En ellos entra, incontenible,
el torrente. Llena
de voz los cuartos, de murmullos
encendidos el patio, de avidez
el umbral. Su sigilo es oleaje
y rastro. Su acaecer
el brillo suave de las piedras;
su placidez. Un palpitar de fuego,
un manantial incandescente
ilumina el tiempo, y en él,
en su copiosa mansedumbre,
la noche es rapto y caudal.
Un rescoldo de luz sobre este fruto
que toca el viento.
Sobre este cosmos que engendra
el espesor de una voz; el huerto ahondado
de un aroma. Hay lugares ardientes
que son la casa. Por ellos cruza
esta frescura.


.



...

miércoles

Apresúrate, desanuda las cintas...

Sylvia Trybek




  • DIOTIMA A SU MUY APLICADO DISCÍPULO

El más encantador instante de la tarde
tras el anaranjado visillo primorosa.
Y en la mesita el té
y un ramillete, desmayadas rosas,
y en la otomana de rayada seda,
extendida la falda, asomando mi pie
provocativo, aguardo a que tú avecines
a mi cuello, descendiendo la mirada
por el oscuro embudo de mi escote,
ahuecado a propósito. Sonrójome
y tus dedos inician meditadas cautelas
por mi falda; demoran en los profundos túneles
del plisado y recorren las rizadas estrellas
del guipur. Apresúrate, ven, recibe estos pétalos
de rosas, pétalos como muslos
de impolutas vestales, velados. Que mi boca
rebose en sus sedosos trozos, tersos y densos
cual labios asomados a mis dientes
exigiendo el mordisco. Amordázate,
el jadeo de tu alto puñal, y sea tu beso
heraldo de las flores. Apresúrate,
desanuda las cintas, comprueba la pendiente
durísima del prieto seno, míralo, tócalo
y en sus tiesos pináculos derrama tu saliva
mientras siento, en mis piernas, tu amenaza.


  • Ana Rossetti

sábado

Destino

Rob Hefferan




Busca la luz en las tinieblas,
una voz de caramelo puro
te llama,

descubre sus moradas
vírgenes,
sus azúcares líquidos,
el rumor del compás estremecido,

navega bajo el tibio verano
enfebrecido y loco,
inexperta piel que huele
a manzanas rojas y a menta
de los bosques.

No dudes de su carne
tierna,
de su sabor dulcísimo.

Ella te volará en los cielos
como águila poderosa
desafiando al mundo
y sus designios.

Ella es tu destino ahora,
cíñete a sus piernas
y déjate inventar
como lo haría un pájaro
recién nacido.

...


--

jueves

SAZÓN

Serguei Zlenko





SAZÓN

Ya está todo en sazón. Me siento hecha,
me conozco mujer y clavo al suelo
profunda la raíz, y tiendo en vuelo
la rama, cierta en ti, de su cosecha.

¡Cómo crece la rama y qué derecha!
Todo es hoy en mi tronco un solo anhelo
de vivir y vivir: tender al cielo,
erguida en vertical, como la flecha

que se lanza a la nube. Tan erguida
que tu voz se ha aprendido la destreza
de abrirla sonriente y florecida.

Me remueve tu voz. Por ella siento
que la rama combada se endereza
y el fruto de mi voz se crece al viento.






***

miércoles

Las flores se abren en las manos de la bailarina...

Robert Coomb





" Las flores se abren en las manos de la bailarina y los pájaros salen volando de las yemas de los dedos;
el cuerpo se balancea, unas veces con orgullo y otras con devoción y cada músculo del rostro se transforma,
los ojos se mueven en lisonjas o desdén y las cejas expresan horror o recelo, aunque todo el rostro expresa sensaciones diferentes y, a menudo, contrarias, todo al mismo tiempo.
Tal danza-drama, siguiendo los matices más delicados de una pieza musical o de un poema,
a través del vehículo de un cuerpo es, probablemente, algo sin parangón en ningún otro arte.
"

  • Mulk Raj Anand: (India, 1905-2004)
...


lunes

Animal que despierta




Animal que despierta

Soy la gata que camina dentro de mí
conmigo
las leves zarpas afelpadas
He bajado por el río
conservando el gusto por la caza
los ambiguos maullidos

Cuando cierro los ojos atravieso los siglos

Las arenas le dieron el color
a esta piel suave que esconde
una flor mojada entre las fauces
el oro egipcio se ve reflejado en la pupila
de esta gata
que demasiadas veces
recuerda su verdadera condición de fiera

La Reina de Saba habría dado la mitad de sus tierras
por tener estas garras




Ana María Rodas





domingo

Las Hermosas

Christopher Zhang





Eléctricas, desnudas en el mármol ardiente que pasa de la piel a los vestidos,
turgentes, desafiantes, rápida la marea,
pisan el mundo, pisan la estrella de la suerte con sus finos tacones
y germinan, germinan como plantas silvestres en la calle,
y echan su aroma duro verdemente.

Cálidas impalpables del verano que zumba carnicero. Ni rosas
ni arcángeles: muchachas del país, adivinas
del hombre, y algo más que el calor centelleante,
algo más, algo más que estas ramas flexibles
que saben lo que saben como sabe la tierra.

Tan livianas, tan hondas, tan certeras las suaves. Cacería
de ojos azules y otras llamaradas urgentes en el baile
de las calles veloces. Hembras, hembras
en el oleaje ronco donde echamos las redes de los cinco sentidos
para sacar apenas el beso de la espuma.





  • Las Hermosas
  • Gonzalo Rojas


sábado

He bebido esta tarde la tristeza de un cuerpo...

Robert Hutinski, photo




He bebido esta tarde la tristeza de un cuerpo,
su peso, su evidencia,
su impotencia de carne que quisiera ser sueño,
esa mortalidad que lo delata
incluso en el recuerdo.
Me ha contagiado un cuerpo de nieve su dolencia
y ando por tanto exceso
agotada, rendida, con apenas las fuerzas
para arrastrar la piel y la mirada
lejos de su influencia.

**

.
Josefa Parra

-

He de amoldarme a ti...

Shaun Peck




He de amoldarme a ti como el río a su cauce, como el mar a su playa, como la espada a su vaina.
He de correr en ti, he de cantar en ti, he de guardarme en ti ya para siempre.
Fuera de ti ha de sobrarme el mundo, como le sobra al río el aire, al mar la tierra, a la espada la mesa del convite.
Dentro de ti no ha de faltarme blandura de limo para mi corriente, perfil de viento para mis olas, ceñidura y reposo para mi acero.
Dentro de ti está todo; fuera de ti no hay nada.
Todo lo que eres tú está en su puesto; todo lo que no seas tú me ha de ser vano.
En ti quepo, estoy hecha a tu medida; pero si fuera en mí donde algo falta, me crezco... Si fuera en mí donde algo sobra, lo corto.


Contraespionaje

Serguei Zlenko



no le digas a nadie que he vuelto a tus jardines
escóndeme bajo tu cuello de ángel
en tu pelo de bruma
en tus ojos de marzo

vengo huyendo hasta la piel de tus murallas
la soledad me sigue muy de cerca

ocúltame bajo tu permanente desnudez
en tu mano profunda
en tu llanto perfecto
en tu saliva sabia

preguntan quién ha subvertido este infiel corazón
sé que no me hallarán:
la luz lo ciega todo



  • GASPAR AGUILERA DÍAZ ( México, 1947 )

No te nombro

Christopher Zhang




No te nombro; pero estás en mí como la música en la garganta del ruiseñor aunque no esté cantando.


  • Dulce María Loynaz



Donde los dedos trazan nuevas órbitas... Saramago

Alexander Sheversky




Donde...



Donde los ojos se cierran; donde el tiempo
Hace resonar la caracola del silencio;
Donde el claro desmayo se disuelve
En el aroma de los nardos y del sexo;
Donde los miembros son lazos, y las bocas
No respiran, jadean violentas;
Donde los dedos trazan nuevas órbitas
Por el espacio de los cuerpos y los astros;
Donde la breve agonía; donde en la piel
Se confunde el sudor; donde el amor.


  • José Saramago

A veces a tu cuerpo lo filtran los cristales...

Konstantin Razumov








Carta VIII
LA PROVOCACIÓN



A veces a tu cuerpo lo filtran los cristales, se inficiona en
el aire y en el humo y se solidifica como un pájaro viejo que se tiende sobre la cama.
Para arrancarte la piel no me hacen falta los dedos, basta con soplar
como en superficies antiguas
y recupero tu corazón entre las raíces blancas que se hunden
incluso sin tocarlas.
Así quiero comerte el corazón como manzana como piedra pómez como tubérculo.
Como quien espera
y repasa latitudes a lo lejos mientras mastica. Y si puede,
que siga latiendo, como un animal
sin piel
y con espasmos.



Emma Pedreira



***

ÓPALO

Alexi Zaitsev








ÓPALO

Tú eres hielo y fuego,
tu tacto quema mis manos como la nieve.
Eres frío y llama.
Eres el carmesí del amarilis,
la plata de las magnolias besadas por la luna.
Cuando estoy contigo
mi corazón es un estanque helado
bajo un brillo de inquietas antorchas.




**

Soy hermosa y mi piel es suave

Sandra Edwards, photo








No sé

  • Soy hermosa y mi piel es suave
  • y el viento del mar me devuelve rocío
  • de tiernas tersuras.

  • Mi cabello perfumo y adorno de áurea madreselva
  • y mi pecho es redondo y casi virginal.
  • Tuve un amante que ensalzó mis caderas
  • y mi forma de amar intensa y silenciosa.
  • Podría ser aún como un río de luz en tus brazos.

  • No sé qué te retiene, si furtivo, he visto
  • un destello de ardor en tu gesto al pasar.
  • Can I go forward when my heart is here?

  • No conozco la astucia,
  • no soy como la hoja del chopo
  • que en oruga se oculta y arracima
  • antes de dar su tierno cuerpo al viento,

  • soy clara y sin pudor,
  • soy entera y tajante,
  • y no sé seducir.

.

  • Clara Janés
  • "Eros" 1981


**

Cristales de tu ausencia acribillan mi voz...


Valeriy Gridnev




***

Cristales de tu ausencia acribillan mi voz...


Cristales de tu ausencia acribillan mi voz,
que se esparce en la noche
por el glacial desierto de mi alcoba.
-Yo quisiera ser ángel y soy loba-.
Yo quisiera ser luminosamente tuya
y soy oscuramente mía.


  • Gloria Fuertes

Mística integral

Sylvia Trybek





  • "Mística integral,

  • melómano alfiler sin fe de erratas,

  • que yendo de puntillas por el globo

  • las libélulas atas y desatas."


Ramón López Velarde

***


EL ALMA DE LA BAILARINA

EL ALMA DE LA BAILARINA
“El alma del filósofo habita en su cabeza; el alma del poeta, en su corazón; el alma del cantante reside en su garganta. Pero el alma de la bailarina, tiene su morada en todo su cuerpo” Gibran Khalil Gibran

Enlázame

BannerFans.com

FANTASY, MI OTRO BLOG

Beatrice Appleyard, dancer, England, 1934

Beatrice Appleyard, dancer, England, 1934

El trabajo del cuerpo, eleva el espíritu y sosiega la materia.